La obra abierta: estetica de Umberto Eco (por Melba Rivera -México)

Compartimos con ustedes el trabajo realizado por Melba Rivera sobre la estética de Umberto Eco.
Fuente: Avatextos.

La obra abierta: estetica de Umberto Eco (Melba Rivera)
LA OBRA ABIERTA:UNA METÁFORA EPISTEMOLÓGICA
(Un Acercamiento a la Propuesta Estética de Umberto Eco)
Por: Melba Julia Rivera Rápalo[1]

INTRODUCCIÓN

El tema común de los diferentes apartados que aparecen en Obra Abierta de Umberto Eco es la reacción del arte y los artistas ante la provocación del azar, de lo indeterminado, de lo probable, de lo ambiguo, lo indefinido; la reacción, por consiguiente, de la sensibilidad contemporánea en respuesta a las sugestiones de la matemática, de la biología, de la psicología, de la lógica y del nuevo horizonte epistemológico que estas ciencias han abierto.

Eco propone que el análisis del arte contemporáneo cuente con el desorden, no el ciego e incurable, sino el desorden fecundo cuya positividad nos ha mostrado la cultura moderna. Se trata de elaborar modelos de relaciones en los que la ambigüedad encuentre una justificación y adquiera un valor positivo. Así, el arte contemporáneo está intentado encontrar una solución a nuestra crisis y la encuentra del único modo que le es posible, bajo un carácter imaginativo, ofreciéndonos imágenes del mundo que equivalen a metáforas epistemológicas para ayudarnos en un nuevo modo de ver, sentir, comprender y aceptar un universo en el que las relaciones tradicionales se han hecho pedazos y en el que se están delineando nuevas posibilidades de relación.
A través de este trabajo presento una síntesis del libro Obra Abierta de Umberto Eco.

I. Realidad y Arte

El orden medieval.

En la civilización del siglo XX, el orden se ha derribado. Ese orden referido a la prefijada concepción jerárquica del universo. Esta idea de un estricto orden cosmológico lo representa a la Edad Media. El mundo es un orden necesario y perfecto en que cada cosa tiene su puesto y su función por la fuerza infalible que determina y guía al mundo desde arriba.

Las instituciones fundamentales del mundo medieval (imperio, iglesia, feudalismo) se presentan como guardianes del orden cósmico. Dichas instituciones se dirigen a hacer aparecer todos los bienes espirituales y materiales a los que el hombre puede aspirar, desde el pan de cada día hasta la verdad, como derivados del orden al que pertenece y , por ende, de las jerarquías que son intérpretes y vigilantes de dicho orden. Esta concepción de un cosmos jerarquerizado en órdenes claros y prefijados ha tenido como correlato la creación de formas artísticas cerradas: obras unívocas de carácter autónomo y que en su univocidad llevan al usuario a la interpretación que el artista propone. El arte es reflejo del orden definitivo, inmutable y que autor y usuario interpretaban como estructura objetiva del mundo.

El dinamismo Barroco.

La apertura perceptiva: el período barroco fue una época de cambio y aventura. La conquista del Nuevo Mundo estimuló la imaginación y llenó los cofres del Viejo Mundo; la clase media reunió riqueza y poder en su lucha contra la aristocracia y los imperios luchaban por dominar el mundo. En esta época se da la más grande pobreza y el lujo desmedido, el idealismo magnífico y la salvaje opresión. Dentro de esta contradicción se desarrolló el esplendor del arte barroco.

El Renacimiento señala el resurgir del hombre en el sentido de renovación espiritual no en el vivir solamente en la pura relación con Dios. Durante esta época, se inicia la gran aventura científica: Copérnico, Kepler y Galileo en física y astronomía; Descartes en matemáticas y Spinoza en filosofía: y ¡el gran descubrimiento!: el mundo no es una totalidad finita y acabada, sino un todo infinito y abierto a toda dirección.

La forma fundamental en la obra de arte, ya se componga de varias partes relativamente independientes o no se pueda descomponer en tales partes, ya se trate de una representación pictórica, escultórica, dramática, el principio predominante es siempre el de la expansión y no el de la concentración; el de la coordinación y no el de la subordinación, la secuencia abierta y no la forma geométrica cerrada.

La obra de arte se convierte así en una especie de camino, con diversas etapas y estaciones, a través del cual conduce al espectador y muestra una visión panorámica de la realidad, no una imagen unilateral, unitaria, por un único punto de vista.

El universo moderno. En el mundo moderno todas las partes aparecen dotadas de igual valor y autoridad y el todo aspira a dilatarse hacia el infinito. Los pensadores contemporáneos observan al respecto:

Por ejemplo Husserl cree que la percepción posee horizontes que tienen otras posibilidades las que nosotros podríamos tener si dirigiéramos en otro sentido el proceso de la percepción.

Para Sartre, lo existente no puede reducirse a una serie finita de manifestaciones porque cada una de ellas está en relación con un sujeto en continuo cambio. El objeto para ser definido debe de ser transferido a la serie total de la que él es miembro.

Por otro lado, Mearleau Ponty se pregunta ¿ Cómo puedo tener la experiencia del mundo como de un individuo existente en acto, dado que ninguna de las perspectivas de acuerdo con las cuales lo miro logra agotarlo y que los horizontes están siempre abiertos?

Otro punto de vista nos lo da Jean Piaget: “Se hace necesario considerar la relación interactiva que se plantea tanto en el nivel de la percepción como el nivel de la inteligencia” . Los aportes de Piaget son perspectivas de “apertura”, señala Eco, nacen de una crítica a las posturas de la psicología gestatilista, pues Piaget cree que “como seres humanos, nosotros captamos únicamente aquellos conjuntos que para nosotros tienen un sentido como seres humanos”.

Así, Piaget señala una naturaleza probabilística de la percepción y ha tratado de ver la estructuración del dato sensorial como producto de una equilibración tanto de factores innatos como de factores externos que se interfieren de continuo entre sí.

De acuerdo con lo anterior, quiere decir, entonces, que el sujeto procede a través de una serie de hipótesis y tentativas guiadas por la experiencia, que dan como resultado, no las formas de los gestalistas (estáticas y performadas) sino estructuras móviles y reversibles. En otros términos, si a nivel de inteligencia hay construcción de estructuras móviles y variables, a nivel de la percepción hay igualmente procesos aleatorios y probabilísticos que concurren de todos modos a construir también la percepción como un proceso abierto a muchos resultados posibles.

Un contacto con Oriente: ¿Porque el Zen y por que ahora? Para Umberto Eco cierta coyuntura cultural y psicológica ha favorecido su aparición en Occidente. La discontinuidad es en las ciencias, como en las relaciones corrientes, la categoría de nuestro tiempo. La cultura occidental moderna ha destruído definitivamente los conceptos clásicos de continuidad, de la ley universal, de relación causal, de previsibilidad de los fenómenos. En el mundo contemporáneo han aparecido otras categorías: ambigüedad, inseguridad, posibilidad, probabilidad. El universo ordenado e inmutable ya no es el nuestro.

El hombre occidental ha descubierto en el Zen la invitación a la comprensión de este mundo mudable, indefinible fugaz, paradójico. Desde El Zen, la inteligencia está abocada al fracaso si quiere ordenar los acontecimientos. La sabiduría consiste en la aceptación gozosa de estas contradicciones y la crisis eterna del hombre no surge porque éste deba definir o explicar el mundo y no lo logra, sino porque quiere definirlo cuando no debe hacerlo, “lo que no puede mostrarse no puede decirse”.(Tratactus…41212). Eco señala que en el Tratactus. Wittgenstein presenta la renuncia de la filosofía como explicación total del mundo. Las expresiones lingüísticas no interpretan el hecho y tampoco lo explican, lo “muestran” de lo que no se puede hablar se debe callar. La vida sobre la cual no se puede razonar o captar por medio de la inteligencia, se la siente y basta. La paradoja de una inteligencia derrotada y que se desecha después de haberla usado (cuando se descubre de que no sirve) está presente en Wittgenstein y en el Zen.

Algunos autores han advertido también cierta analogía entre el Zen y la fenomenología husserliana “hay una referencia a la contemplación de las cosas más acá de la rigidez de las costumbres perceptivas e intelectuales un poner entre paréntesis la cosa tal y como la hemos habituado a verla y a interpretarla para captar su vital frescura”. Hay en el Zen una tendencia a la apertura, una exigencia de no concluir el hecho plástico en una estructura definida, de no determinar al espectador a aceptar la comunicación de una configuración dada y dejarlo disponible para una serie de goces libres en los que él escoja los resultados formales que le parezcan oportunos. En este ofrecimiento de posibilidades, en esta petición de libertad de goce, están la aceptación de lo indeterminado y una repulsa de la causalidad unívoca. Eco enfatiza: “todo lo anterior nos explica por qué el Zen ha fascinado en Occidente. Pero abrigo reservas en cuanto a una validez absoluta del mensaje Zen para el hombre occidental. Creo que el espíritu occidental si se decide por un momento contemplativo (a sentir la vida) se aportará por una necesidad irreductible de reconstruir esta vida aceptada de acuerdo con una orientación deseada por la inteligencia. El momento contemplativo no podrá sino ser un estadio de reanudación para recuperar energía. Sostengo que el hombre occidental aceptará críticamente reconocer la relatividad de las leyes (lo ambiguo, lo indeterminado), pero las reintroducirá en la dialéctica del conocimiento y de la acción bajo forma de hipótesis. Es decir el hombre occidental no renunciará a definir o explicar el mundo a través de leyes provisionales de probabilidad de estadística”.

II. La obra abierta: una metáfora epistemológica.

La poética de la obra abierta propuesta por Umberto Eco supone, en primer lugar, que el arte nace en un determinado momento y contexto histórico y lo refleja. Las técnicas configuradoras del arte, de la obra abierta, reproducen en el fondo, la crisis misma de nuestra visión del mundo. La obra abierta es una propuesta estética que delinea una nueva dialéctica entre obra e intérprete. Una obra de arte es un objeto producido por un autor que organiza una trama de efectos comunicativos de modo que cada posible usuario pueda comprender la obra. Cada usuario tiene una concreta situación existencial, una sensibilidad particularmente condicionada: determinada cultura, gustos prejuicios personales, de modo que la comprensión de la forma originaria se lleva a cabo según determinada perspectiva individual. En tal sentido, una obra de arte forma completa y cerrada, es asimismo, abierta; probabilidad de ser interpretada de muchas maneras. Desde esta perspectiva se habla entonces del papel importante del intérprete: esta poética tiende a promover en el intérprete actos de libertad consciente y lo coloca como centro activo de una red de relaciones inagotables. El arte contemporáneo es un misterio por investigar: la poética del asombro, del ingenio, de la metáfora, tiende a establecer una tarea investigadora del hombre nuevo que ve en la obra de arte, no un objeto fundado en relaciones evidentes para gozarlo como hermoso, sino un misterio a investigar, una tarea a perseguir, un estímulo a la vivacidad de imaginación. El arte contemporáneo propone una poética de la sugerencia: con esta poética de la sugerencia y de la provocación, la obra se plantea intencionalmente abierta a la libre reacción del que va a gozar de ella. La apertura se propone como una posibilidad fundamental del usuario e intérprete y del artista contemporáneo. Cuáles son los fundamentos de la apertura? ¿En qué sentido es abierta toda obra de arte, en qué características estructurales se funda esta apertura? Esta pregunta es fundamental para comprender el arte contemporáneo. En un mensaje lingüístico se pueden realizar varias funciones: referencial, emotiva, conativa o apelativa, fática, metalingúistica y estética. En síntesis podemos hablar de mensajes con función referencial o con función emotiva.

1.- En torno de una expresión unívocamente susceptible de referencia subsiste un halo de apertura.

“Aquel hombre viene de Toluca” se refiere a una expresión inequívoca, concreta, referencial. No obstante si yo espero comunicación importante desde Toluca, la frase dice más, me asalta.

2.- Proposición con función sugestiva:

“Ese hombre viene de Basora”.Esta frase, dicha a un habitante de Irak suena diferente dicha a una persona totalmente inculta, ayuna de geografía y puede dejarlo indiferente; a una tercera persona puede despertarle inmediatamente el recuerdo de un lugar fantástico. El mensaje se abre a una serie de connotaciones que van más allá de lo que denota.

3.- La sugestión orientada: reiteración del efecto.

Hemos visto que la diferencia entre referencial y emotivo no toca tanto a la estructura morfosintáctica sino al uso, a la situación en que se usa o pronuncia. En “Ese hombre viene de Basora pasando por Bisha, Shiban, Tarib, Buraida y Kaibar, siguiendo el curso del Eufrates hasta Alepo”: reiteración del efecto a través de sugerencias fónicas, imprecisión de las referencias; “lo exótico tiene una vocación imaginaria inconfundible, su presencia en un texto es síntoma de una propensión de esa realidad (ficticia) hacia lo milagroso, mágico, fantástico, mítico-legendario”. La exageración: aumentar esas propiedades de los seres, objetos, situaciones es un procedimiento de apertura. Por ejemplo en Cien Años de Soledad, los gitanos llevan un invento: el imán, pero identificamos este imán dotado de propiedades que en términos cuantitativos superan a los imanes de la realidad real: “los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse…”Enumeración: es otro recurso que permite la apertura combinado con la exageración, lo podemos encontrar: cuando Aureliano Segundo pierde la paciencia y destruye media casa. “Con una furia perfectamente regulada y metódica fue agarrando uno tras otro los tiestos de begonia, las macetas de helechos, los potes de orégano y no tras otro los fue despedazando contra el suelo”…”fue rompiendo luego contra la pared la cristalería de Bohemia, los floreros pintados a mano, los cuadros de las doncellas en barcas cargadas de rosas, los espejos de marcos dorados y todo cuanto era rompible…”

4.- El estímulo estético:

Hay frases referenciales que comunicadas en determinadas circunstancias, asumen valor emotivo; igualmente, una expresión emotiva en ciertas situaciones asume valor referencial. El empleo estético del lenguaje implica, pues, un uso emotivo de las referencias y un uso referencial de las emociones. En el estímulo estético, el receptor, no puede aislar en signo para referirlo unívocamente a su significado denotativo; debe captar el denotatum global. Todo signo que parece coligado a otro, y recibe de los otros su fisonomía completa, denota vagamente.Todo significado que no puede ser aprehendido si no es vinculado a otros significados, debe ser percibido como ambiguo. La impresión de profundidad, siempre nueva, de totalidad inclusiva, de apertura que nos parece reconocer siempre en toda obra de arte se funda en una doble naturaleza: a)La organización comunicativa de una forma estética (la intención estética y semántica del autorb)Naturaleza de transacción del proceso de compresión. La impresión de apertura y totalidad no está en el estímulo objetivo, que está de por sí materialmente determinado, ni en el sujeto de que por sí está dispuesto a todas las aperturas y a ninguna, sino en la relación cognoscitiva en el curso de la cual se realizan aperturas provocadas y dirigidas por los estímulos organizados de acuerdo con una intención estética.(interacción dialéctica)

CONCLUSIONES

Para Umberto Eco esta tendencia del arte hacia lo ambiguo y a lo indeterminado reflejan, por un lado, una condición de crisis de nuestro tiempo y, por otro, esta poética, en armonía con la ciencia de hoy, expresa la posibilidad de un hombre abierto a una renovación contínua de los propios esquemas de vida y conocimiento, productivamente comprometido en un progreso de las propias facultades de los propios horizontes. El arte no desvela un nuevo conocimiento sobre la realidad,sino que la recrea o reconstruye, no la descubre. Al arte en el siglo XX sólo le es dado producir “metáforas epistemológicas” es decir variaciones de algo que ya es conocido por el hombre a través de otros caminos. Entre obra e intérprete se da una interacción dialéctica que produce nuevos y variados significados.

Referencia.

Umberto Eco(1985) Obra Abierta.Barcelona: Ariel.

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[1] Melba Julia Rivera Rápalo actualmente es maestra en el área de Educación y Humanidades de la Escuela de Graduados en Educación del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Melba Julia ha publicado trabajos de investigación, ensayos y artículos periodísticos sobre teoría literaria, filosofía, política, tanto en México como en Honduras.

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